21 de Agosto de 1980 : Fallecimiento de Don Absalón Argañarás.

Fallece don Absalón Argañarás, destacado artista plástico santiagueño. Fue uno de los iniciadores de la Academia Nacional de Bellas Artes. Sus pinturas de paisajes santiagueños son consideradas clásicos en nuestra cultura regional.

Fue hijo de Melitona Ibarra ―nieta del caudillo federal Juan Felipe Ibarra (1787-1851)― y de Roque Argañarás.

Sus condiciones para el dibujo lo llevan en principio a dedicarse a la caricatura, captando con aciertos los rasgos físicos de amigos, políticos y personalidades del medio, obteniendo elogiosos comentarios a nivel nacional en esta actividad artística. La pintura es su pasión y hacia ella incursiona solo. Bucea en el mundo misterioso del color, para lo cual roba horas de descanso que su actividad de empleado del correo le deja.

El paisaje, el retrato y las costumbres de los paisanos de su tierra constituyen sus motivos. Los pinta con propósito de fidelidad representativa, pero animado de una voluntad de composición y de armonía colorística.

La escultura, arte al que incursiona guiado por Rafael y Roberto Delgado, experiencia que le servirá para ejercer la cátedra como profesor en la academias de bellas artes Juan Yaparí desde 1960 hasta su desaparición física, le permitió plasmar con igual intensidad que en la pintura las características intrínsecas de los santiagueños.

Durante su amplia trayectoria artística realizó muestras individuales y colectivas, y participó en numerosos certámenes efectuados en Buenos Aires. Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Catamarca y Santiago del Estero.

Párrafo fundamental de su biografía, es el enorme cariño que sentía por las expresiones que sabía tan hábilmente captar. Desde su inicio como caricaturista que a través de su trazo ágil desfilaban risueñamente en sus obras amigos, artistas y políticos de la época. Porque, entre sus méritos ostente haberse formado de modo autodidacta en una etapa en que el medio provincial no ofrecía la posibilidad de estudios sistemáticos ni estímulos para el quehacer artístico. Así fue trabajando solo en su propia depuración hasta constituir un estilo que marcó el sello de su personalidad artística en la pintura.

Sus telas muestran con fuerza y carácter a sus personajes masculinos, la dulce ternura de las mujeres, el encanto, y candor de los niños. Pero es el paisaje nativo el que centra su interés expresivo. De sus obras emergen los árboles típicos de la provincia, bañados por el fuerte sol del verano o atenuados por el otoño.

Su técnica lo llevó a ser un diestro maestro en el equilibrio de los colores con los que iba elaborando la réplica artística que usurpaba a los paisajes, y fue contagiando a sus discípulos los artificios y secretos de la magia de la pintura.

En Santiago del Estero, sus obras figuran en el Museo de Bellas Artes, la Casa de Gobierno, el Concejo Deliberante, el Banco de la Provincia, y colecciones privadas. También se encuentran algunas obras en otras provincias argentinas, así como también de la ciudad de Buenos Aires. Delegaciones artísticas de Estados Unidos, Polonia, Italia, y Francia cuentan con obras adquiridas a este pintor santiagueño.