Cada 8 de julio se celebra el Día Mundial de la Alergia, realizando campañas de prevención de enfermedades alérgicas sufridas por más de 250 millones de personas.

Las personas pueden tener alergias a uno o a muchos alérgenos, los más comunes incluyen el polen, el moho, los ácaros, la caspa o la saliva de animales, algunos alimentos como las fresas, el chocolate o las oleaginosas, medicamentos, heces de cucaracha y picaduras de insectos. Los individuos con alergias pueden presentar una variedad de reacciones dependiendo del alérgeno y la manera por la cual se absorbió al cuerpo.

Para tratar a estas personas, es necesario acudir a un alergólogo/inmunólogo clínico, que es un pediatra o internista quien ha completado dos o tres años de capacitación especial en la diagnosis y tratamiento de enfermedades alérgicas e inmunológicas.

Para entender las raíces de sus alergias, un alergólogo hará un estudio personalizado del historial del paciente, incluyendo anotaciones meticulosas de la enfermedad, historial de la familia y ambientes de la casa y el trabajo o escuela, realizar pruebas de alergias y, posiblemente, deberá llevar a cabo otros análisis de laboratorio. Un alergólogo puede crear un plan de manejo con el paciente para controlar mejor su medio ambiente; su plan puede, también, incluir medicamentos apropiados y tal vez inmunoterapia.

En esta fecha se pretende llevar un mensaje de concienciación a la población acerca de la gravedad de las enfermedades alérgicas, de su prevención y tratamiento con el fin de alcanzar una calidad de vida adecuada para los pacientes alérgicos.