El 11 de Noviembre de 1964, fallece  Juan de Dios Filiberto.

Fue un compositor y célebre músico argentino, de gran importancia para la consolidación del tango como género musical de fama mundial y autor de canciones clásicas como Caminito (1926), Quejas de bandoneón, El pañuelito (1920), Malevaje (1928), Clavel del aire, muchas de ellas de contenido social.

Juan de Dios Filiberto nació con el nombre de Oscar Juan de Dios Filiberti, en una casa sencilla ubicada en Necochea al 200, en el barrio de La Boca de la Ciudad de Buenos Aires -habitado predominantemente por inmigrantes italianos, mayoritariamente genoveses– el 8 de marzo de 1885, en momentos en que se desarrollaba la gran ola inmigratoria europea que influyó decisivamente en las características de la población argentina.

Desde 1932 se mantuvo residiendo en La Boca, en una casa ubicada en la calle Magallanes 1140, pintada en su frente por el pintor Benito Quinquela Martín, amigo personal de Filiberto, y expropiada como patrimonio cultural de la ciudad en 2007. Su padre era hijo de genoveses. Su hijo fue bautizado Nahuel, que significa ‘gran felino’, en mapundungun, idioma del pueblo ranquel, refiriéndose al jaguar o yaguareté del norte de Argentina que es el mayor félino de América y el tercero del mundo, después del león y del tigre de bengala

Abandonó la escuela a los nueve años y trabajó desde niño, como albañil, estibador y oficial tornero en los astilleros que la empresa Mihánovich poseía en La Boca. Siendo trabajador portuario ingresó al sindicato, adhiriendo a las ideas del anarquismo, participando en las huelgas portuarias de 1907. Él mismo recuerda sus orígenes obreros diciendo:

Hay que ver, cuando ingresé al Conservatorio, yo tenía más de veinticinco años sobre mis espaldas, y mis espaldas estaban curtidas por mis tareas de estibador, herrero, mecánico ajustador y calderero batimasa. Mis dedos estaban duros y torpes para el teclado y para el cordaje.