El 15 de agosto de 1988, el médico argentino Julio Palmaz patenta su invento: el Stent.

Lo desarrolló durante 10 años en Estados Unidos, y es la malla metálica que se utiliza en todo el planeta para mantener abiertas las arterias coronarias, después de destaparlas.
Estudió en la Universidad Nacional de La Plata, obteniendo su título de médico en 1971. Realizó sus prácticas en la especialidad de radiología en el Hospital Interzonal General de Agudos San Martín de La Plata, antes de trasladarse a Estados Unidos.
La cardiopatía isquémica designa, de manera genérica, un conjunto de trastornos donde existe un desequilibrio entre el suministro de oxígeno y sustratos con la demanda cardíaca debido a una obstrucción del riego arterial. El estrechamiento de las arterias coronarias que irrigan el corazón ocurre fundamentalmente por la proliferación de músculo liso y depósito irreversible de lípidos, especialmente ésteres y cristales de colesterol. La lesión principal sobre el interior de los vasos sanguíneos del corazón se denomina placa de ateroma, rodeada por una capa de fibrosis.

Esta condición es causa frecuente de angina de pechoinfarto de miocardio y muerte súbita cardíaca. A partir de mediados de la década del ’60 el tratamiento líder consistía en una cirugía invasiva de baipás. Debido a los altos costos de esta intervención y el elevado riesgo para el paciente, desde la década del ’70 se han estado buscando procedimientos alternativos. En 1977Andreas Roland Grüntzig realizó la primera angioplastia coronaria exitosa, técnica que consiste en introducir un balón inflable al extremo de un cateter para dilatar una arteria ocluida. Este procedimiento, sin embargo mostraba una alta tasa de recurrencia en la obstrucción arterial, volviendo a formarse la placa de ateroma en aproximadamente el 50% de los pacientes.

Luego de asistir a una conferencia de Andreas Grüntzig, Palmaz comenzó a trabajar en la idea de agregar a la práctica de la angioplastia un dispositivo que permaneciera en las arterias, evitando la elevada tasa de recurrencia. Con esa idea, comenzó a probar distintos tipos de tubos rígidos expandibles, hasta lograr una red tubular conformada por una malla metálica.

En 1983 el Dr. Richard Reuter lo invita a sumarse al Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio para continuar con el desarrollo de su invento. En 1987, en la Universidad de Friburgo de Alemania Occidental se implanta el primer stent periférico en humanos y ese mismo año se repite la experiencia en San PabloBrasil.

Durante el desarrollo del invento, Palmaz consigue una fuente de financiamiento poco habitual para este tipo de desarrollos: Phil Romano, un emprendedor que fundó cadenas de restaurantes como Fuddruckers y The Macaroni Grill, ofreció US$250.000 por acciones en el producto, para el que Palmaz en ese estadio se asoció con el Dr. Richard Schatz, un cardiólogo del Brooke Army Medical Center.

Los tres socios, autodenominados «The Expandable Graft Partnership» («La Sociedad del Injerto Expandible»), patentó esta tecnología en 1985 y la presentó a varias compañías incluyendo Boston Scientific y Johnson & Johnson, que finalmente licenció esta tecnología por US$10 millones más royalties. Con Johnson & Johnson apoyándolos y financiamiento adicional para su desarrollo, el stent desarrollado por Palmaz fue aprobado para su uso en arterias periféricas en 1991 y en arterias coronarias en 1994.

Esta tecnología tuvo un éxito sin precedentes, siendo utilizado en el 80% de las intervenciones coronarias percutáneas a solo cuatro años de su aprobación por parte de la FDA. La angioplastia con balón inflable con el uso de stent es en la actualidad el tratamiento más utilizado contra la aterosclerosis.