El 17 de junio de 1885, llegó a Nueva York la Estatua de la Libertad.

A bordo de la fragata francesa “Isere”, como un regalo de Francia  con motivo del centenario de su independencia, celebrada en 1876. Llegó desmontada en 350 piezas, que permanecieron almacenadas sin tocarse durante casi un año. Fue inaugurada el 28 de octubre de 1886 en presencia del presidente Grover Cleveland.