El 23 de mayo de 1992 falleció Atahualpa Yupanqui.

Cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino. Uno de los máximos referentes de la música folklórica en el país.

Ampliamente considerado como el músico argentino más importante de la historia del folklore.​ En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y Letras.

Atahualpa Yupanqui supo conmover a generaciones enteras con la sencillez de la palabra y el mensaje profundo. Para muchos «el padre del folclore argentino», para otros un gran artista que supo reflejar en sus letras la cotidianidad del género humano, sus costumbres, sus adversidades y su argentinidad.

De apariencia tosca y físico robusto, Atahualpa nació el 31 de enero de 1908 en la localidad de Campo Cruz, Pergamino, Provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Héctor Roberto Chavero Aramburu. Impuso un estilo que no era habitual, el relato del día a día, la nobleza de las cosas hecha canción, pero siempre con la efectividad y el talento que solo una prosa afinada como la suya podía lograr.

Entre su vasto repertorio se destacan «Los ejes de mi carreta», «Piedra y camino», «Luna tucumana”, «Chacarera de las piedras», «El Arriero» y «Trabajo quiero trabajo». También, ahí estaba la pluma sutil de Nenette, su segunda esposa y compañera hasta su viaje final, y la mujer que lo ayudó a escribir muchos de sus clásicos bajo el seudónimo de Pablo del Cerro.

De antepasados indios, criollos y vascos, fue militante del Partido Comunista Argentino, jugó al fútbol, practicó boxeo, se acercó a la esgrima, todo, hasta que llegó el llamado de la música que abrazo hasta su último día.

Hijo de ferroviarios, llegó a conmover a Edith Piaf. El «Gorrión de París» lo descubrió allí y juntos recorrieron varias ciudades europeas con un dueto poderoso. En esos años en París, donde vivió y potenció su carrera, nació «El payador perseguido», su obra más completa.

En 1965 editó El canto del viento, un libro en forma de ensayo

Murió el 23 de mayo de 1992, en Nîmes, Francia, cuando había viajado a recibir un homenaje. Sus restos descansan en su Casa Museo, ubicada en Cerro Colorado, Córdoba.

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