El 4 de julio de 1992 falleció Ástor Piazzolla.

Bandoneonista y compositor argentino, considerado como uno de los músicos más importantes del Siglo XX. En Nueva York, compuso su obra más célebre en honor a su padre, “Adiós Nonino”. En 1969, Piazzolla y Ferrer componen la exitosa “Balada para un loco”. Falleció a los 71 años producto de un infarto cerebral.

Nació en Mar del Plata, pero desde muy joven se crió en la metrópolis de Nueva York, donde su padre le obsequió un bandoneón, el cual comenzó a tocar desde muy temprana edad. Tomó clases con Alberto Ginastera y ganó el Concurso Fabien Sevitzky, con el cual pudo financiarse un viaje a Europa para estudiar armonía, música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger. En su juventud tocó y realizó arreglos orquestales para el bandoneonista, compositor y director Aníbal Troilo. Cuando comenzó a hacer innovaciones en el tango en lo que respecta a ritmo, timbre y armonía, fue muy criticado por los tangueros de la «guardia vieja», ortodoxos en cuanto a ritmo, melodía y orquestación.

Cuando en los años 1950 y 1960 los tangueros tradicionales —que lo consideraban «el asesino del tango»— decretaron que sus composiciones no eran tango, Piazzolla respondió con una nueva definición: «Es música contemporánea de Buenos Aires».4​5​ A pesar de esto, en Argentina las estaciones radiodifusoras no difundían sus obras y los comentaristas seguían atacando su arte. Durante años, tangueros y críticos musicales lo consideraron un esnob irrespetuoso que componía música «híbrida», con exabruptos de armonía disonante