El 9 de Diciembre de 1906 – Se realiza la primera carrera de automóviles por rutas argentinas.

La historia del automovilismo abarca el período comprendido desde el nacimiento de las primeras carreras automovilísticas a finales del siglo XIX hasta la actualidad. Un 9 de diciembre de 1906 se realizó la primera carrera sobre ruta de Sudamérica.

Las primeras carreras se celebraron a finales del siglo XIX y principios del XX y más que competiciones eran aventuras llevadas a cabo por los sectores más ricos de la sociedad que podían permitirse el lujo de adquirir un vehículo y participar en ellas o, como el Rally de Montecarlo en sus inicios, fue más una concentración y exhibición de vehículos por parte de las clases adineradas como entretenimiento y no como una competición pura. Con los años, las carreras en carreteras abiertas supusieron un peligro para participantes y la alternativa fue por un lado, el uso de circuitos cerrados (como la Fórmula 1) y por otro competir en tramos de carreteras cerradas al tránsito rodado (como en los rallyes).

Las primeras carreras de autos se empezaron a realizar en Europa y mayoritariamente en Francia, teniendo París como meta.

En 1906 se realizó por iniciativa del diario El País, la primera carrera de automóviles sobre ruta en Sudamérica, interviniendo máquinas de hasta cuatro cilindros. El automóvil Club Argentino como entidad rectora del automovilismo confeccionó el primer reglamento de una prueba de este tipo donde fue elogiado por el alto sentido de la previsión. El trayecto fijado fue desde el barrio de Recoleta hasta el Tigre Hotel, por el Camino del Bajo, hoy denominada Avenida del Libertador.

Largaron 23 automóviles, de 19 marcas diferentes, con sus respectivas tripulaciones, disputándose los mil pesos que había en premios. El ganador fue Miguel A. Marín con un Darracq de 20hp, el segundo fue francisco Radé con un Dietrich de 24-32 hp de propiedad del Dr. Carlos Lamarca.

Hacia 1910 existían en el país 4856 autos, aunque la red vial era todavía muy primitiva. Aun así, las competencias de largo aliento, que unían Buenos Aires con Bahía Blanca, Mar del Plata o Córdoba, eran seguidas por toda la población.

La práctica de este deporte todavía quedaba reservada a una elite, aunque poco a poco eso fue cambiando, a medida que también bajaban los costos de las máquinas y el automóvil se iba popularizando como medio de transporte.

Esta carrera es considerada como el origen de la gran prueba que pasaría a denominarse «Gran Premio Nacional» y después, «Gran Premio de Carretera», antecedente directo del «Gran Premio de Turismo de Carretera», la prueba de ruta más importante, recordada y extensa de la Argentina y todo Sudamérica. Así nació una gran pasión que creció hasta nuestros días, y no se detuvo hasta convertir al automovilismo en una de las grandes pasiones deportivas de la Argentina.

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